viernes, 14 de julio de 2017

Empecemos con la partida de nacimiento

Cuando eres niño, escuchas el término "partida de nacimiento" a cada instante. Ese "papel" nos identifica, dice nuestro nombre, quiénes son nuestros padres, dónde nacimos, a qué hora... La piden en la escuela, tu mamá siempre lleva una copia cuando van a viajar. Eres tú es un papel.

Pareciera que la partida de nacimiento desaparece de tu vida con la cédula de identidad. A partir de entonces estás marcado por un número y el fulano documento se convierte en algo de bolsillo que tú debes llevar a todos lados.

Pero si vas a emigrar, esa bendita partida de nacimiento (acta de nacimiento para efectos legales) regresa a nuestras vidas. Debes actualizarla, legalizarla y apostillarla para que te sirva en el exterior. Aquí te explico cómo lo hice yo.

Pa' los frescos

Tengo 30 años y nací en Puerto Ordaz, estado Bolívar, aunque mis padres me registraron en El Callao (allí hacían vida). Esta acotación es muy importante porque solo puedes actualizar y legalizar tu acta de nacimiento en el estado donde estás registrado. Si naciste en Monagas, pero ahora vives en Margarita, no puedes hacer el procedimiento en Nueva Esparta. O armas tus maletas o mandas a alguien a que se encargue, porque tu presencia no es necesaria para hacer este trámite (cosa que no sabía yo).

Como nací en 1987, mi partida de nacimiento original es un papel membretado, escrito a máquina (con mi nombre en letras rojas, fíjense ustedes). Esa partida debía ser actualizada, pues el Estado ahora imprime unas con el sello del Consejo Nacional Electoral (si usted tiene niños nacidos después del 2010, las ha visto).

¿Qué toca hacer? Irse al Registro Principal del estado donde fue presentado. En mi caso, fui hasta el Registro Principal de Ciudad Bolívar, cerca del "Colegio de las Monjas" (si vas en "carrito" desde el terminal de Puerto Ordaz, dile al chofer y él te deja cerca) con mi partida de nacimiento original, algunas copias que ya tenía en casa, mi cédula y DINERO.

Llegamos a eso de las siete y pico porque estaba lloviendo. Esperaba una cola astronómica, pero era bastante corta. A las ocho empezaron a atender. Tomaron mi partida y anotaron algunos datos en una hoja para buscar "el libro", es decir, donde reposa tu acta de nacimiento original (escrita a mano).

Aquí empezaron nuestros problemas porque si bien mi libro apareció luego de esperar unas horas, el de mi novio estaba "extraviado". Esperamos y esperamos por él hasta que alguien nos dio "luz". La verdad es que no estaba perdido, sino que los funcionarios querían que "aflojaran" dinero, algo que comprobamos tras dejar algo "pa' los frescos". Entonces, "Oh, milagro", apareció el bendito libro. Por eso dije en la entrada anterior que hacer los trámites se necesita LEER y TENER TIEMPO y TENER  DINERO.

Hay quienes sugieren que, para evitar este problema (el verdadero extravío del libro, no la corrupción) primero hay que dirigirse al registro civil donde se hizo el trámite original, pedir los documentos y entonces ir al Registro Principal.

Elija su muerte 

Una vez ubicado el libro, entregan una planilla para que pagues 3600 bolívares por el trámite (esto a fecha de 18 de mayo de 2017). También indican que compres dos estampillas "una verde y una azul", léase, una de 0,50 UT y otras de 0,20 UT y que le saques unas copias a la planilla. No te preocupes, las estampillas, copias y todo lo que necesites, puedes adquirirlos afuera donde hasta venden desayunos, claro, nada a "precio regulado".

Aquí cada quien elige cómo quiere morir. Puedes pagar con débito (si el punto funciona) o en uno de los bancos autorizados (Bicentenario, Venezuela, del Tesoro y Provincial). Es cuestión de suerte y Murphy. Si vas al banco porque el punto está muy lento, esa cola avanzará súper rápido y cuando regreses, ya todos habrán pagado. Si eliges quedarte, el punto trabajará a la velocidad del morrocoy.

Cuando finalmente hayas pagado, haces otra colita para entregar la planilla y los documentos. Allí te dicen que regreses en tres días hábiles (y eso que se trata de papeles habilitados) para que retires el documento legalizado.

¿Tiempo estimado de trámite? Nosotros ya veníamos de regreso a las dos de la tarde, así que, o pides un día libre en el trabajo, o te amarras a ese familiar / amigo que no trabaja o tiene mucho tiempo libre y puede hacer todo eso sin problemas.

Otra cosa que te sugiero es que no vayas a retirar el documento cuando se supone que te corresponde, sino dos o tres días después. Cuando mi novio retiraba nuestros papeles (una semana luego del trámite) se topó con gente a quienes sí les correspondía retirar ese día pero los "rebotaban" porque los documentos no estaban listos. También supe de una conocida que le pagó a una funcionaria para que le entregaran los papeles el mismo día. Supongo que todo es posible.

Esto es lo que recibirá al final. Empieza con la planilla de pago.

Perdonen la calidad de las fotografías. Vivo en un lugar oscuro y mi
laptop no tiene buenos programas de edición :P

Esta es una copia fotostástica del libro donde quedó registrado tu nacimiento.


Estos cuatros documentos constituyen la legalización de la partida de nacimiento.
¡Listo para apostillar!




viernes, 7 de julio de 2017

¿Qué tengo que apostillar?

Apostillar. La primera vez que escuché esa palabra tendría como 18 años y una supuesta claridad de que me iría a España a penas obtuviera mi título universitario. Fue entonces cuando me enteré de que uno no simplemente llena la maleta y se va, sino que tiene que lo de ser inmigrante también significa papeleo y mucho.

Hay que LEER

Ya de entrada te aconsejo que empieces a seguir a @tudocumentove en Instagram. Gracias a Faty (quien está detrás del perfil) he podido hacer todos mis trámites para los que, como ella misma lo dice, hay que leer y mucho.

Empecé siguiendo su propia sugerencia. Un sábado en la mañana me armé de una libreta, un bolígrafo y mucha paciencia para empezar a leer post por post sobre todo lo que tenía que hacer. Debo decir que aún no tengo mi documentación completa porque la burocracia en este país da miedo.

¿Qué papeles llevarse?

Hay mucha diatriba en esto. Algunos me han dicho que no me lleve nada. Otros que solo tal y cual documento. Otros que hasta el título de preescolar.

¿Qué me estoy llevando yo? Título universitario, pensum, programa de estudios, acta de grado y notas certificadas universitarias. También, título de bachiller y notas del liceo. La partida de nacimiento, carta de soltería y antecedentes penales completan mi combo de emigrante que también incluye un poder notariado que dejaré aquí, por si estando en otras tierras, necesito otra cosa. Qué les puedo decir, soy una mujer precavida y lo mío no es un simple paseo. Estoy EMIGRANDO.

Sobre la cita

Aunque mi idea original era obtener todos los documentos para finalmente apostillarlos, cambié de opinión cuando mi suegra (quien en ese momento estaba en Panamá y pretendía quedarse allá), le pidió a mi novio que le apostillara sus Antecedentes Penales. Frederick no tenía ni idea del procedimiento y ya yo había escuchado que estaban dando citas, así que me metí en la página del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, por no dejar.

Para mi sorpresa, obtener la cita era mucho más sencillo de lo que pensaba (repito, porque había), así que tras pedir la de mi suegra, me hice con la mía y la de mi novio. Además, el país está en modo "no sabemos qué va a pasar" y antes de que salgan con algo raro y el procedimiento sea más difícil, yo te sugiero que vayas avanzando, así sea poco a poco. Finalmente, cada paso, por pequeño que sea, se siente como un gran logro y una cercanía a la meta.

El 14 de junio fue nuestro primer contacto con el procedimiento que creo que repetiremos dos veces más. A pesar de algunas jugadas de la vida, lo logramos.

Solo basta que te abras un usuario en la página del Ministerio, ingreses los datos (o de la persona que hará la apostilla por ti, quien debe tener un poder notariado), y los documentos que quieres legalizar, uno a uno, para finalmente aceptar y elegir el lugar y fecha de la cita.

Sobre esto hay varias cosas que decir. Primero: no importa el destino que elijas en la cita, siempre y cuando se trate de uno de los lugares suscritos a la Convención de la Haya. Si estás entre un país y otro y aún no decides a dónde te irás, eso no importa. A mí me pasó (y creo que todavía me pasa...) Al principio no sabía a dónde nos íbamos y no tomé cita, a pesar de que había en Bolívar. Luego me enteré de que no hay problema si apostillas diciendo que vas a Ecuador, pero finalmente te decantas por República Dominicana (aunque sí debes tener claro a dónde te vas cuando pides los Antecedentes Penales, pero ese es otro cuento).

La cita puede modificarse, aunque se sugiere no hacerlo. El sistema es un poco inestable y es probable que intentando hacer un cambio, termines perdiendo la cita. Ingresa todos los documentos que quiere apostillar. Si no los llevas el día de la cita, no pasa nada. Apostilla lo que tienes. Aquí debo confesar que yo me arriesgué y le hice unos cambios a mi cita y no ocurrió nada malo (menos mal), aunque el día en el que fui a buscar mis papeles, escuché una historia de una chica que sí tuvo problemas.

Lo que sí no puedes modificar es la fecha de la cita, así que si no tienes tus documentos listos (como era mi caso en ese momento), pídela para la fecha más lejana posible para que te de chance de juntar la documentación.

Si vas a apostillar las notas del liceo, debes agregar que son dos. Recuerda que un documento incluye las de primero a tercer año y otro, de cuarto y quinto año. Yo metí solo una y quedé con la otra sin apostilla, por ahora.

Si ya te vas y no has apostillado, puedes ir a la sede del Ministerio en Caracas (y solo en Caracas), pasaje en mano, tres días antes del viaje. Los documentos tienen que estar ya legalizados y también sirve si te vas por tierra (claro, tienes que mostrar el pasaje al exterior, aunque sea a Brasil o Colombia).

La mayoría de los correos de confirmación, bien sea de la cuenta o de la cita, llegan a Spam. Antes de golpear la laptop y despotricar contra el gobierno por enésima vez en el día, asegúrate de revisar bien tu correo. También se sugiere hacer el procedimiento con cualquier explorador que no sea Internet Explorer (como la vida misma).

Lo que recomiendo

Solo tengo que decirte algo: cada procedimiento requiere TIEMPO, PACIENCIA y DINERO. Sí, dinero, porque si bien la mayoría de los trámites son gratis o muy económicos, la viveza criolla y el bachaqueo está en cada esquina y eso es algo que iré explicando en las próximas entradas.

domingo, 2 de julio de 2017

¡Nos vamos!

Aunque no todavía...

Me he debatido mucho sobre si debería o no escribir esta entrada. Mi alma de "escritora" me lo pide, pero mi miedo de venezolana me dice que es mejor callar. Todos tenemos a alguien que nos dice "no cuentes tus planes, porque se te caen. Se llenan de mala vibra". Sí, creo en eso. Y también está en factor "país". ¿Seré un objetivo para los ladrones de turno si confieso mis propósitos?

Pero también he entendido que las letras son mi medio de expresión y la única herramienta con la que cuento para ayudar. Resolví entonces publicar, sin dar "publicidad" (aunque tampoco es que mucha gente lea este blog) y sin dar excesivos detalles de este viaje que no inicia con la maleta, sino con la planificación.

Quiero emigrar desde hace unos doce años o más. No era una cuestión política o una huida. Siempre sentí que mi destino estaba fuera del país. Pero la vida se fue desarrollando, los afectos, amores, amistades fueron creciendo junto a la zona de confort. Pronto, el sueño se transformó en un "algún día". Me quedé estancada en el "como vaya viniendo, vamos viendo" hasta que abruptamente eso se convirtió en un "o nos vamos, o nos vamos". ¿Motivo? Encienda las noticias y mire lo que ocurre en Venezuela.

Cuando conocí a Frederick (mi actual pareja) le fui muy clara. Quería que estableciéramos hacia dónde iba la relación: unos cuantos encuentros sexuales o un proyecto de vida. Él no estaba muy seguro de querer irse, pero me dijo que me acompañaba en mi aventura. A estas alturas, un año y medio de relación después, es más una necesidad suya (y de ambos) que un deseo.

Hubo otra cosa que me transformó. En diciembre pasado pensé que estaba embarazada. Tras semanas de retraso, mi periodo finalmente llegó y con él, las lágrimas de la pérdida de un hijo que nunca existió. Allí entendí que quería ser mamá y que Frederick, quien lleva años queriendo convertirse en padre, merecía compartir esa etapa conmigo. En ese mismo momento me di cuenta que el tiempo ya nos había llegado: este año yo cumplía 30 y aunque sé que todavía me queda mucha vida, ya empecé a escuchar la música de Mario Bros cuando te quedan pocos segundos, retumbando desde mi vientre.

Para colmo de males, noté cómo mi nevera estaba siempre estaba vacía y "llenarla" (que nunca está llena), cada vez nos costaba más y más dinero. Allí supe que había llegado "al llegadero": este era el momento.

Tengo la suerte y el infortunio de saber escribir y gracias a eso tengo un buen trabajo. Uno que, afortunadamente, hoy me paga bastante bien y con el que podría vivir fácilmente en este país (encerrada y encadenada a una computadora, tecleando cerca de 15 horas al día, sin seguridad de un futuro y sin oportunidades de crecimiento). Como gano más que mi pareja (que no salgan los machistas a decir que lo estoy castrando; hablo de una realidad) llegamos a un acuerdo: yo ahorro y tú pagas las cuentas.

Como ya les dije, tengo mis dudas en la existencia de Dios, pero sí creo que hay un poder que dijo "¿te quieres ir? Aquí te doy las opciones. Eso sí, TRABAJA Y BASTANTE". Me mandó un cliente nuevo y más responsabilidades en mi empleo "fijo". Por ende, empecé a ganar más de lo que tenía estipulado, así que la lejana meta se convirtió en mucho más cercana.

Hace tres o cuatro meses hice la primera compra de 40 dólares (cuando el dolar estaba en menos de tres mil y pagabas más que lo que decía DolarToday por ellos) y desde entonces no hemos parado. ¿Tropezones? Los hemos tenido todos: desde que ahora mismo mi teclado se dañó (escribo desde una laptop prestada), hasta que nos quedamos sin cocina. Pero vamos adelante y con el objetivo claro.

Seguimos ahorrando. Nos vamos. ¿Cuándo? ¿Para dónde? Todavía falta para llegar a ese capítulo, o mejor dicho, para que ustedes lo sepan. Mientras tanto, estamos legalizando y apostillando nuestros papeles, porque no queremos ser un ilegal más. Y sobre ese proceso les hablaré en la próxima entrada.